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vivía allí, en Coruña: supe de la deriva del petrolero en tiempo real, supe también de la sinrazón de las administraciones desde la primera línea de trincheras
no lo argumento para dar valor a mi voz, sino a las lágrimas que, tras las primeras olas negras, lloré con mis hijos
lloramos juntos como nunca antes, espero que como nunca más
(posteo desde un extraño y fascinante lugar, muchas millas hacia el Este, también aquí saben de nosotros por el barco y su vómito: extraña forma de revelación de una tierra)
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